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Bandera de la Unión Europea
European Union

Historia y propósito

Por qué una moneda común

Desde finales de los años sesenta, la unión económica y monetaria (UEM) ha sido una ambición recurrente de la Unión Europea. Crear una unión económica y monetaria implica coordinar las políticas económicas y presupuestarias, y disponer de una política monetaria común y una moneda común, el euro. Contar con una moneda única tiene muchas ventajas, ya que: 

  • facilita a las empresas el comercio transfronterizo
  • facilita que los ciudadanos vivan, trabajen y estudien en el extranjero
  • contribuye a mantener los precios estables 

Sin embargo, diversas barreras políticas y económicas obstaculizaron el camino: un compromiso político a veces débil, divergencias en las prioridades económicas y turbulencias en los mercados internacionales. Todas ellas contribuyeron a ralentizar los avances hacia la unión económica y monetaria. 

El camino hacia el euro

La estabilidad monetaria internacional que reinó en el período inmediatamente posterior a la guerra no duró mucho tiempo. La agitación de los mercados monetarios internacionales puso en peligro el sistema de precios comunes de la política agrícola común, uno de los principales pilares de la entonces Comunidad Económica Europea. Intentos posteriores de conseguir tipos de cambio estables fracasaron debido a la crisis del petróleo y otros contratiempos hasta que, en 1979, se puso en marcha el Sistema Monetario Europeo (SME)

El SME se basaba en un sistema de tipos de cambio utilizados para mantener las monedas participantes dentro de un intervalo estrecho. Este enfoque totalmente nuevo supuso una coordinación sin precedentes de las políticas monetarias entre países de la UE y funcionó con éxito durante más de una década. 

Del Tratado de Maastricht al euro y a la zona del euro (eurozona)

Esta página se actualizó por última vez el 12 enero 2026.